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Coche 20170926

El perdón de Uber en Londres

No puedo evitarlo. Es salir de un aeropuerto español, intentar coger un taxi y confirmar que si Uber (o similares) no existiera, habría que inventarlo. Sé que no es correcto generalizar y que muchos profesionales del taxi cubren un servicio muy correcto pero creo que la comunidad de taxistas ha perdido la batalla sin  siquiera haber luchado por ella. Y no, no me refiero a quemar coches ni otras acciones tercermundistas. En realidad, habría bastado con no olvidar a sus clientes y quiénes pagan sus sueldos. Seguramente, (casi) nadie necesita que le abran la puerta o que el conductor lleve corbata. Pero aspectos como tener el coche limpio, poder pagar tranquilamente con tarjeta o mantener una actitud positiva les habría bastado para plantar cara. Ahora, lo mejor que podría hacer un taxista es intentar ser contratado por Cabify.

El caso es que nos encontramos ante una de las mayores disrupciones de los últimos tiempos. Y seguramente, tenga más que ver con que las implicaciones que tiene que la mayor empresa de transporte de pasajeros actualmente, no tenga ningún coche en propiedad. Y de hecho, esta disrupción ya nace condenada a seguir evolucionando con la llegada de los vehículos autónomos.

Empresas como Uber o Cabify han tenido infinidad de problemas en muchas de las ciudades donde han intentado operar. La última, la no renovación (por ahora) de la licencia para operar en la ciudad de Londres a Uber. Estamos hablando de un servicio de 40.000 conductores que ha movido a 3,5 millones de personas, es decir, una actividad completamente integrada a la forma de vida de los londinenses.

Desde luego, si cualquier persona o empresa (Uber incluida) no cumple con la ley o supone algún peligro para los usuarios, las autoridades pertinentes deberán intervenir. Definitivamente, nunca estaré a favor de permitir semejantes situaciones, sea cual sea la empresa involucrada.

La reacción de Uber

Lo que de verdad me ha llamado la atención ha sido la rápida forma en que el nuevo CEO de Uber, Dara Khosrowshahi, ha gestionado la situación (al menos, de cara al exterior). Uno de los principales objetivos de Dara es devolver a Uber una imagen de empresa honesta y corregir los problemas pasados, especialmente relacionados con las acusaciones de acoso sexual y comentarios sexistas de alguno de sus directivos.

Y la verdad, no se me ocurre una forma mejor de empezar que asumiendo la situación en Londres, pidiendo disculpas y asegurando que trabajarán para corregir estas situaciones en el futuro. Insisto, lo dice el CEO de una empresa de esas que te hacen pensar “cómo hemos vivido sin esto antes”. Falta por ver si las acciones siguen las palabras pero, por ahora, pinta bien.

 

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